La firma de hipotecas está al alza y alcanza cifras prepandemia

Hace unos días, el Instituto Nacional de Estadística (INE) testificó que las hipotecas para vivienda ­firmadas el pasado mes de ­mayo crecieron un 37,4%, hasta 35.225 unidades. En los últimos cuatro meses con datos (fe­brero-mayo) se inscribieron 135.667 hipotecas frente a las 126.466 del mismo periodo del 2019. El importe medio de cada hipoteca se sitúa en 133.611 euros, un 5,4% más. Esto significa que se vuelve a los niveles pre crisis.

Para Ferran Font, director de estudios del portal pisos.com, “los datos confirman que el sector se consolida mes a mes”. En su opinión “la situación no es sólo un 37,4% mejor que el año pasado, sino también muy similar a la del 2019”. Otro factor que juega a favor del mercado hipotecario son los bajos tipos de interés. En las hipotecas constituidas sobre vivienda, el tipo de interés medio es del 2,31% y el plazo medio es de 25 años. El 61% de las hipotecas sobre vivienda se constituye a tipo variable y el 39,9% a tipo fijo, según las estadísticas del INE, pese a que la banca defiende que la mayor parte de sus hipotecas son a tipo fijo.

A los fuertes signos de recuperación del sector hipotecario están contribuyendo unos tipos históricamente bajos, como consecuencia de la enorme competencia entre la banca por captar clientes. El capital que prestan los bancos para la compra de vivienda también acumula un repunte interanual acumulado similar al de las operaciones. Solo en mayo prestaron en torno a 4.706 millones de euros, casi un 45% más que en el quinto mes de 2020, mientras que en lo que llevamos de año el alza interanual es del 5,6%. El importe medio de los préstamos, en cambio, todavía acumula leves pérdidas interanuales y cae un 0,3% ineranual entre enero y mayo. El último dato sitúa el importe medio en 133.611 euros.

El mercado de vivienda de segunda mano se mantuvo en la pandemia al buscar casas más amplias

Julio Fernández explica que el perfil de la persona que alquila y compra vivienda de reposición es muy diferente. "Es gente joven que cambia de ciudad por su primer trabajo y necesita una vivienda en régimen de alquiler”. De ahí, que al incrementarse el paro el año pasado por la pandemia se paralizó. Por el contrario, el comprador de vivienda de segunda mano “busca cambiar su piso por un chalet o adosado, aunque sea en una zona más alejada del centro de la ciudad porque no necesita cada día acudir a su puesto de trabajo”. Otra cosa será cuando las empresas no permitan teletrabajar y todo el mundo tenga que acudir a la oficina. Entonces, igual se percibe de nuevo un cambio de tendencia en el mercado inmobiliario.

Existen varios fenómenos sociales que explican que el mercado inmobiliario y en consecuencia el hipotecario se reactiven. El año pasado apenas hubo bodas y las parejas no compraban viviendas; los ERTE generaron incertidumbre y los posibles compradores se resistieron un poco hasta volver a sus puestos de trabajo o percibir cómo la situación laboral se clarificaba. Por otro lado, dice, el mercado de segunda mano se reactiva: cada vez se ven en el centro de las ciudades, al menos en el caso de Madrid, más carteles de pisos que se venden. Y es que mucha gente mayor de 70 años ha muerto con la pandemia y sus herederos quieren deshacerse de la casa. A esos efectos sociales hay que sumar que la economía se reactiva y otros indicadores, como el de bienes manufactureros, que demuestra que esas viviendas nuevas hay que equipar y amueblar.

Datos según la CCAA

Por comunidades autónomas, Andalucía fue donde más hipotecas se constituyeron (6.746), seguida de Catalunya (6.177) y la Comunidad de Madrid (5.625), que pierde la segunda plaza. Pese a existir grandes diferencias entre comunidades autónomas, todas registran crecimientos respecto al año pasado, salvo Canarias, que se contrae un 11%. Las diferencias son muy grandes: Andalucía (40%), Aragón (29,9%), Catalunya (43,35%) o Baleares (1,3%) y Madrid (14,4%). O los extremos de Murcia (133%) y Extremadura (150%).